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Piden más Educación Ambiental e investigación para evitar incendios como el de San Vicente de Alcántara | Extremadura
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Las cosas como son. 23 de Septiembre de 2018
 
Piden más Educación Ambiental e investigación para evitar incendios como el de San Vicente de Alcántara
9 de Agosto | 09:18 - Redacción | Comentar
Quince años después del terrible incendio que asoló esta misma zona y con unas condiciones ambientales muy similares (fuertes vientos, escasa humedad relativa, altas temperaturas y un cielo tormentoso), el pasado sábado día 4 las llamas volvieron a hacer acto de presencia.

 Ecologistas en Acción de Extremadura reclama más Educación Ambiental e investigación en la prevención de los incendios forestales y exige poner fin a la impunidad de las negligencias e intencionalidades de quienes los provocan.

 Ecologistas en Acción de Extremadura, ante los últimos incendios producidos en lo que va de verano, cree necesario incrementar más la Educación Ambiental y la información sobre el uso del fuego, para evitar que barbacoas u otras actividades negligentes acaben con la naturaleza extremeña. Es fundamental tener una conciencia colectiva de mayor prevención sobre los incendios forestales.

En particular, llama la atención que, en los últimos años, algunos grandes o peligrosos incendios hayan sido provocados por barbacoas u otras negligencias que están prohibidas por la normativa. En muchos casos, se evidencia el desconocimiento de la normativa en el uso del fuego, tanto en época de peligro alto (verano) como durante el invierno.

Sorprendentemente, este desconocimiento no sólo se da entre urbanitas que puedan acudir al entorno rural de forma ocasional, sino también entre colectivos muy relacionados con el mundo forestal o rural, como agricultores o ganaderos. Destaca, por ejemplo, que el principio de campaña de incendios forestales estuviera plagada de casos provocados por cosechadoras y que muchas de las personas que las operaban no fueran conscientes de los medios o medidas preventivas que debieran tomar. Y es que, aunque le pese a asociaciones agrarias como Asaja, las estadísticas demuestran que una gran mayoría de los incendios forestales tienen su origen en actividades agroganaderas.

No es raro tampoco encontrarse con incendios provocados por el uso de herramientas como radiales o soldadoras -todos los años, naves ganaderas acaban ardiendo por estas acciones-, actividades reguladas por la normativa regional (INFOEX, PREIFEX).

A pesar de que la quema de rastrojos está prohibida tanto por la normativa del fuego como por la normativa agrícola europea y la PAC, todos los años arden cientos de hectáreas de rastrojo y, con ellas, las islas forestales, los bosques de riberas y otra vegetación que se encuentre alrededor de estas zonas.

Ante todo ello, cabe hablar de un desconocimiento, falta de didáctica y de educación ambiental en el uso del fuego; fallo achacable a la Junta de Extremadura, pues no hay una Política de Educación Ambiental (tocada de gravedad por los recortes de la crisis, al igual que los cerca de 100 agentes del medio natural que faltan en Extremadura) dirigida a los sectores implicados ni a la población en general. Falta un plan de Educación Ambiental tanto en la educación reglada como en los cursos de formación y capacitación en diferentes profesiones o en los de reciclaje del sector agroganadero. La falta de personal especializado a pie de campo que tenga las pautas y directrices adecuadas impide un conocimiento preciso del origen y causas de los incendios forestales que permitiría dirigir de forma más eficaz los esfuerzos en educación ambiental y prevención.

También es necesario lograr señalar a los culpables y responsables de estos incendios, sin tapujos ni presiones de ningún colectivo o interés gremial, para lo que la Junta de Extremadura tiene que dotarse de buenas herramientas de investigación a través de la especialización de los Agentes de Medio Natural y la creación de Brigadas de Investigación de  Incendios, con funcionarios públicos, similares a las de otras comunidades autónomas. Igualmente, unas buenas herramientas de comunicación que actúen de forma constante y en los momentos precisos para informar y educar a la población, tanto en verano como en invierno, cuando también se produce una parte importante de los incendios forestales. Todo ello sumado a la acción Judicial y Administrativa que evite dar una sensación de impunidad en cuanto a las responsabilidades por incendios forestales en Extremadura.

Por último, y no menos importante, es necesaria una política forestal que haga nuestros bosques más resilientes ante los grandes incendios dentro del actual contexto de cambio climático, un aprovechamiento sostenible de los bosques potenciado desde todas las instituciones, una mayor participación social en los montes públicos, además de una búsqueda de bosques mixtos con más frondosas frente a las coníferas, allá donde sea posible.  La nefasta gestión forestal, sumada a las condiciones climáticas y de vegetación que caracterizan al bosque mediterráneo, hacen de nuestros montes una bomba de relojería dispuesta a estallar cada verano. La administración, de sobra advertida por técnicos (propios y ajenos) y colectivos ecologistas, hace caso omiso ante las réplicas y exigencias en materia forestal y mantiene la política, iniciada durante el franquismo, de conservación de masas de coníferas ajenas al ecosistema mediterráneo e, incluso, la repoblación con estas.

El ecosistema mediterráneo natural tiende a la proliferación de incendios pero la vegetación que lo compone se encuentra adaptada a estas condiciones, presentando los árboles gran resistencia al fuego y al calor, evitando así el aporte de combustible y la propagación del fuego. Por el contrario, las masas artificiales de pinares que pueblan los montes extremeños acumulan las características óptimas para la propagación del fuego por abundante materia seca en el suelo, desplazamiento de las llamas por piñas que estallan al calentarse y madera de escasa resistencia a estas. Las condiciones de disrupción climática que empezamos a padecer, siendo este año 2018 el cuarto más caluroso desde que se tienen registros, no hacen sino empeorar las condiciones y consecuencias de los incendios.

Así mismo, se debería apoyar una nueva PAC que primara más la ganadería que realice su actividad en extensivo o mediante pastoreo dirigido sobre la que mantiene su ganado estabulado, lo que ayudaría a equilibrar de manera sostenible las cargas de combustible de algunos bosques extremeños.

Por todo ello, Ecologistas en Acción de Extremadura pide más acción de gobierno a la Junta de Extremadura en este sentido, recordándole que estas políticas están en su mano y que no sólo se trata de incrementar el presupuesto en extinción de incendios, sino que hay que dedicar un verdadero esfuerzo en la prevención a través de la Educación Ambiental y la Investigación.



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